El blog de Fundación ADAMA

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Alfonso, su experiencia en adama

Alfonso, ex participante de adama, comparte su experiencia: "Haced este viaje con adama, que no os de miedo ni vergüenza"

¿Alfonso, cómo era tu vida antes de adama?


Un desastre, me encontraba en una situación de quiebra económica y moral. Pernoctaba en la calle, no era una situación muy agradable. Tenía claro que necesitaba un cambio, nunca perdí la esperanza.
No tener ni voz ni voto o perder hasta la identidad. Eso es lo que no quería y trabajé mucho por ello.
Durante todo el proceso en adama yo estaba durmiendo en la calle, y cuando no estaba en adama, me pasaba las mañanas paseando o leyendo en la biblioteca.
A veces entraba en desesperación nadie me quería contratar. Ahora voy con una sonrisa cuando antes era tristeza y al despertarme por las mañanas agradezco el cantar de los pajarillos cosa que antes ni le prestaba atención.

Por mucho que te estrujes el cinturón, te quedas sin recursos económicos porque con el tiempo se acaban entre trabajo y trabajo.
Tuve suerte de entrar una vez en una empresa por tres días y acabar trabajando un año.

 He tenido altibajos, cuando he podido he pagado una habitación y sino sobrevivía.

¿Cómo te sentías los primeros días en adama?

Justo antes de adama, estaba en un proceso depresivo donde me sentía impotente. Me ofrecieron un curso de instalador de telefonía, lo empecé,  por aquel entonces estaba en un centro alejado del curso, dormía en la calle y llevaba una maleta con todas mis pertenencias. Pronto los compañeros empezaron a hablar de mi situación y me sentí incómodo. Acabe dejando el curso.

Un mes después, me sentía fatal por haber dejado una oportunidad laboral con aquella formación de instalador. Le dije a mi referente social que estaba derrotado, “Ahí fuera no hay nadie ni nada para mí”. Me comentó que hacía dos días había empezado el curso en adama, que probase, me llamaron y empecé con vosotros.

Al inicio en adama no era capaz de reír, había perdido la risa. Pedí a las personas de adama volver a reír y ahora mírame. Un resurgir.
Desde entonces nunca he dejado de tener contacto con adama. 

Los primeros días en adama me sentí desubicado, estaba expectante. Lugar nuevo, personas nuevas,…
Me adapte rápido y para mí fue una sorpresa muy positiva.

Adama fue mi catarsis, despojarme de pensamientos negativos, la lástima de mí mismo, la tristeza que sentía...

Recuerdo un momento que me dio un bajón, salí a llorar. Fue mi momento más difícil, me marcó. Fue un antes y un después, pasé a la acción. Había recuperado la alegría, me desahogué, me llegó muy adentro. 

En adama nunca me faltó un abrazo, incluso muchas veces subo a veros para daros un abrazo y recargar pilas antes de entrar al trabajo.
El equipo humano de adama es espectacular, no tengo posibilidad de crítica alguna. Encontrar un lugar así te ayuda a fluir, sobre todo cuando siempre he estado solo. Ahora que llevo un año trabajando, con un techo, comida y que pueda comprarme mi ropa, me hace sentir bien.

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¿Qué hay de diferente en ti después de adama?

Sigo siendo la misma persona que era, pero mi perspectiva con lo que acontece alrededor es muy diferente. Me tomo las cosas de otra manera y las cosas tienden hacía la positividad. Siento que puedo mantener esa forma de vivir.
Ahora tengo una cierta libertad de actuación y decisión.

 

¿Qué le dirías a alguien que duda si venir a adama o no la conoce?

Yo soy muy crítico, nunca acepto nada de primeras, lo analizo y lo proceso. Lo principal es que se agarre al sentirte bien. A bucear dentro de ti y sobretodo no engañarte a ti mismo, eso que no quieres escuchar en boca de otros porque dan en la diana y duele, esas cosas me las dije a mi mismo. Las cosas que sabía que me perjudicaban, unas son fáciles de eliminar y otras necesitan más trabajo. Ser sincero con uno mismo es muy importante. No hay nadie perfecto y eso está bien.

A veces lo que necesita una persona es un simple abrazo, un gesto hacia la persona. Y eso puede provocar un cambio radical en la persona.

Rescato una frase del libro, el arte de la guerra:
“Debes conocer a tu enemigo como te conoces a ti mismo” la cuestión es que yo era mi enemigo, el que me hacía daño y no me conocía.

Ser sincero con uno mismo y la solución sale. Yo no creo en los cambios de un día para otro pero si en los procesos de cada uno. Procesos más largos o menos pero el que cada uno necesita.

Es volverte a querer a tí mismo.

Un mensaje para alguien que está leyendo la entrevista…

Cree en ti mismo, seamos sinceros con nosotros mismos.

Adama me ha dado... engrandecerme, al igual que una emisora de radio solo era cuestión de reajustar el canal.
Haced este viaje con adama, que no os de miedo ni vergüenza. El peso que te quitas de encima es muy grande.

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Alfonso, ex-participante de adama y actual voluntario

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